POEMAS DE AMOR


Me atraen sus ojos negros
y esa mueca de media risa.
Ese decir tan distinto
y esa paciencia infinita.

Me acerco a él con recelo
pensando si me descubrirá.
Si le gusta jugar al escondite
o como a mi le gusta el teatro.

Me deslizo entre bastidores
con mi papel aprendido
de ser la dama misteriosa
con las verdades a medias.

No hay focos estratégicos
los que embellecen los rostros.
Ni maquillajes rasgados
que acentúen más mis ojos.

Aparezco confusa o difusa
él sabrá como me ve.
Llego a la misma hora
aparezco una y otra vez.

Él se muestra intrigado
de la extraña que le visita.
La que pocas pistas da
y poco le quiere contar.

Le visito por la tarde
otras en la  madrugada.
No dejaré atrás ningún día
sin pasar a saludarle.

Resulta en ocasiones sorpresivo
otras y como yo receloso.
Y poco a poco nos conocemos
no se si será lo que pretendemos.

Me gustaría contarle un mundo
preguntarle diez mil once cosas.
Darle un beso de refilón
y bajáremos así el telón.

Y allí entre bastidores
confesara lo que no dice
cuando envuelve sus palabras
con los celofanes de colores.

Suelo irme de vacaciones
pero observo lo que él hace.
Y cuando regreso otra vez
enseguida le vuelvo a ver.

Me recibe con ironía
yo me crezco como una diosa.
No quiero que sepa pues me gusta
y así un poco le asusta.

Tanta interpretación diaria
está dejándome exhausta.
No puedo con el guión
ni con la declamación.

Me voy a vestir de hada
y cumplir  todos sus sueños
girando alrededor de las estrellas
sentándonos sobre ellas.

Podríamos doblar la gorda luna
dejándola como un plato llano.
O tal vez voltearla del revés
del lado que nunca tú ves.

Pero.. ¿ no sería mejor
que me inventara una luna
más grande que la que brilla
para que me fuera de maravilla?

Azul.  9-11-2010

Nelson Yaya G.

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