Bellas historias de amor


Este par de muchachos,  del colegio san Rogelio donde estudiaban ella Amanda tenía 15, cursaba decimo y el Roger contaba con 17, cursaba undécimo. No eran los mejores estudiantes pero contaban con la simpatía de la mayoría de los profesores.

Salían casi siempre a las dos de la tarde y luego de despedirse de sus compañeros se encontraban en el parquecito que quedaba a unas pocas cuadras del plantel educativo, era un sitio muy romántico con jardines de coloridas flores y arboles muy frondosos que protegían las bancas donde se sentaban algunas personas a descansar o meditar. Los dos adolecentes se saludaban como siempre con un beso apasionado y comenzaban a contarse sus cosas de clase, sus anécdotas y en fin , lego se sentaban en las bancas descargaban sus pesados morrales y se decían frases de amor, luego de un rato se levantaban e iban hasta una tiendita cercana y compraban helados de frutas y los comían lentamente mientras se miraban uno al otro como queriendo adivinar sus pensamientos mas intimos, era un cuadro hermoso cuando el sol de la tarde envolvía todo el paisaje con sus radiantes destellos y los arboles proyectaban sus sombras como gigantes fantásticos sobre los adoquines de aquel parque. La gente pasaba protegida por sombrillas negras y se quedaban mirando aquellos “tortolitos” como los solían llamar.

La tarde parecía terminar cuando el sol empezaba a esconderse y soplaba una brisa suave pero fría, entonces Roger le dice a su amada mi amor ya es hora de irnos a casa porque debemos hacer los trabajos del colegio y preparar la evaluación se incorporan de la banca cargan sus morrales y caminan tomados de la mano hasta alcanzar la calle que lleva a la casa donde vive Amanda con su madre mientras hablan dulcemente y hacen planes para su próximo encuentro mañana te invito a cine doce Roger, bueno y ¿que película vamos a ver? Pregunta Amanda, una que están dando en el teatro del pueblo que se trata de una niña que a quien se le mueren los papas y queda sola y a pesar de todo sale adelante y…. bueno es mejor que la veamos es una historia muy bonita y de mucha reflexión, dice Roger, huy que chévere esperare ansiosa a que sean las dos de la tarde de mañana.

BELLAS HISTORIAS DE AMOR

Pronto llegan hasta la casa en la que vive Amanda, es una construcción humilde pero con una fachada muy bien cuidada sus paredes de un beige relucientes con amplios ventanales que permiten la entrada de abundante luz y en las mañana el rayo del sol cae de manera diagonal sobre las mullidas camas despertando románticamente a sus  moradores.

Roger nuevamente da un abraza muy fuerte a su amada quien suspira, su bello  rostro se ilumina y sus ojos claros reflejan la inocencia y el amor puro, el muchacho le da un beso prolongado y apasionado luego retira suavemente sus brazos y le dice quedamente. Entra en tu casa porque tu madre esta mirándonos por la ventana, tienes razón responde ella, no me había dado cuenta pues me siento tan feliz cuando me abrazas que me olvido que el mundo existe, me olvido que el tiempo existe. Y entra en la casa sin dejar de mirar a su amado y cierra la puerta suavemente, mientras su madre baja por la escalera y la saluda con un beso en la frente,” hola mi perrita” como la llama cariñosamente, ¿por qué llegas tan tarde? Es que me encontré con Roger y nos pusimos a hablar un rato, mija sabes que a mi ese muchacho me cae muy bien pero no abuses porque ya sabes lo que piensa tu padre sobre él. Bueno y a propósito no ha ¿llegado mi papa? Hum el es como si no viviera en esta casa, sale muy temprano a trabajar y llega muy tarde apenas si nos saludamos, mama pero es que el trabaja muy duro para darnos gusto en lo que más puede, si mija pero no nos da todo el cariño que necesitamos, tienes razón mama ni el domingo podemos estar con él pues se va a jugar futbol con los compañeros de la empresa y después se pone a beber, si mi perra yo se lo he dicho varias veces pero él no me escucha y se pone de mal genio. Bien mama yo me voy a poner a hacer tareas por que este bimestre me ha ido como a los perros en misa, bueno mija yo mientras tanto le voy a hacer un chocolatico para este frio, si mami con quesito y almojábana.

La noche llega lentamente mientras el frio se hace más intenso y las luces del vecindario empiezan a encenderse como luciérnagas que vagan sin rumbo fijo y empiezan a caer algunas gotas de lluvia, Amanda que está estudiando en el comedor grita: mama, se puso a llover, ¿ya entraste los uniformes del colegio? Si mija con el buen sol que hiso hoy en la mañana se alcanzaron a secar, ah que bueno.

Pronto esta lista la cena que preparo doña Hermelinda la madre de Amanda y las dos se sientan al comedor e ingieren los alimentos con mucho apetito y rematan con jugo de lulo doña Hermelinda se dispone a lavar la losa pero su hija la detiene diciéndole: no mama tu ya has trabajado mucho hoy permíteme yo la lavo, gracias mija por eso es que yo te quiero tanto porque eres muy colaboradora, cuando Amanda termina de lavar la losa se cepilla los dientes, se despide de su madre y se va a su cuarto a descansar, es una habitación muy bonita decorada con paisajes y varios corazones con poemas de amor que seguramente le ha dedicado su amado, la bella muchacha cae rendida en su cama y pronto queda dormida.

BELLAS HISTORIAS DE AMOR

Se comienza a sumergir en una historia fantástica precisamente es con su amado con quien sueña, se encuentra recostada sobre el verde prado en una mañana un poco opaca pero con abundantes nubes, de repente sus ojos se fijan en ellas, cuando empieza a aparecer unas letras luminosas con unos versos que dicen así:

Puedo ver la luz de mi vida en tus ojos

Tu sonrisa tiñe el alba con azul cielo

Tu cuerpo llena de paz el sendero

Tus pensamientos me llevan al futuro

Me hablas y tus palabras me acarician

Con una cálida y suave brisa

Confesándome  tus más íntimos secretos

Dejándome saber tu pasado y presente

Abriéndome un rincón en tu corazón

Para habitar y refugiarme del frio.

Donde puedo saciar todos mis deseos

De amarte inténsamente por la eternidad.

 

En ese momento la muchacha se despierta y sus labios reflejan una dulce sonrisa y suspira con amor profundo, sabiendo que el sueño fue inspirado por su amado, se incorpora suavemente del lecho y se dirige al cuarto de baño para ducharse apresuradamente, y se viste con la misma prisa mientras su madre ya le ha servido el desayuno que toma con mucho apetito, luego carga su morral, se despide de su madre quien le da la bendición como es costumbre todas las mañanas, camina presurosa hacia el colegio que ya está a punto de cerrar las puertas. Las clases de el día transcurren un tanto monótonas porque Amanda dedica gran parte de sus pensamientos a recordar su sueño de la noche anterior y solo espera que llegue la hora de salida para encontrarse con el hombre que ella ama intensamente, mientras empiezan a caer unas gotas de lluvia que se va intensificando con el paso del tiempo, pero a ella no le preocupa el frio que empieza a hacer ya que todo le parece un acontecimiento muy romántico.

Pronto suena el timbre que marca el fin de la jornada educativa y Amanda sin quererlo salta de su silla y es la primera en buscar la salida, es notable la ansiedad por salir del colegio.

  

     

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